He pasado gran parte de mi vida siendo esclava de algo, desde niña he luchado para que fuera mi tesoro mas importante. Luché contra mis padres que querian que yo fuera enfermera o maestra,luché contra mis amigas del colegio que desde el principo me escogieron para que fuera el blanco de sus bromas perversas y solo despues del primer puñetazo conseguí que se burlaran de otra. Luché para conseguir un trabajo del que vivir para librarme del famoso chantaje nosotros te damos dinero pero tienes que hacer esto y aquello. Luche contra el ambiente laboral masculino y fui capaz de perseverar y enfrentar al enemigo. Luché por el ideal socialista hasta que escuché a los Beatles, y decidí que era mucho mas divertido el rock que Marx . Luché por el amor de mi esposo y por tener el valor para separarme, porque el amor no había resistido y yo necesitaba seguir adelante hasta encontrar a la persona destinada para mi. luché para tener el valor de lanzarme a la aventura de escribir un libro, incluso sabiendo que en mi pais no habia nadie que pudiera vivir de la literatura ( palabras de mi padre ) Desisti al cabo de un año.
Mientra luchaba veia a personas hablando en nombre de la libertad, y cuanhto mas defendian este derecho unico, mas esclavos se mostraban de los deseos de sus padres, de un matrimonio por el que prometian quedarse junto al otro el resto de sus vidas, de la bascula, de los regimenes de los proyectos interrumpidos a la mitad, de los amores a los que no podian decir no o basta.
La libertad sigue siendo lo que mas aprecio en este mundo, claro que ese me llevó a beber vinos que no me gustaron, a hacer cosas que no debería haber hecho y que no volveré a repetir, a tener en mi cuerpo y en mi alma muchas cicatrices, a herir a alguna gente a la cual acabé pidiendo perdón, en una época en la que comprendí que podia hacer cualquier cosa excepto forzar a otra persona a seguirme en mi locura, en mi sed de vivir. No me arrepiento de los momentos en que sufrí llevo mis cicatrices como si fueran medallas, se que la libertad tiene un precio alto, tan alto como el precio de la esclavitud; la única diferencia es que pagas con gusto y con una sonrisa, incluso cuando es una sonrisa manchada de lágrimas.
Ahora se que la libertad no es ausencia de compromiso, sino la capacidad de escoger -- y comprometerme-- con lo que es mejor para mi.

Del libro El Zahir......Paulo Cohelo